INTRODUCCIÓN

Las enfermedades de transmisión sexual, también son conocidas como infecciones de transmisión sexual (ITS) o clásicamente como enfermedades venéreas, son un conjunto de entidades clínicas infectocontagiosas agrupadas por tener en común la misma vía de transmisión: se transmiten de persona a persona solamente por medio de contacto íntimo (que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales).

Los agentes productores de las infecciones de transmisión sexual incluyen bacterias, virus (como el del herpes), hongos y protozoos.

Las enfermedades de transmisión sexual se transmiten por relaciones sexuales.

Aunque la mayoría tienen tratamiento, algunas de ellas, como las producidas por virus, nunca curan de manera definitiva, sino que el agente causal permanece en estado latente, sin manifestarse, dentro del organismo al que ha infectado, pudiendo reaparecer cíclicamente. Este tipo de relación entre el organismo y el agente infeccioso facilita la transmisión de éste, es decir, su infectividad.

Actualmente se conocen 30 tipos de ITS, de las cuales 26 atacan principalmente a las mujeres y 4 a ambos sexos.

Aunque la eficiencia del uso del preservativo o condón ha sido puesta en duda en diversas ocasiones (dado que muchas de las ITS se infectan por vía cutánea o por medio de fluidos no directamente vinculados al coito), el condón no deja de ser una importante línea de defensa como barrera.

Las armas más importantes contra las ITS son la prevención, tomando las medidas oportunas por medio del uso del condón y la higiene adecuada, elementos imprescindibles para una sexualidad responsable y que reducen considerablemente el riesgo de transmisión de estas infecciones.

Las mas importantes son 7, conocelas:


TRICOMONIASIS


Es una enfermedad de transmisión sexual causada por el parásito Trichomonas vaginalis.


La tricomoniasis se encuentra en todo el mundo y en los Estados Unidos, la mayor incidencia ocurre en mujeres entre los 16 y 35 años de edad. La Trichomonas vaginalis no puede sobrevivir en la boca ni en el recto y, por lo tanto, necesita transmitirse durante las relaciones sexuales del pene a la vagina o por medio del contacto de vulva a vulva con una pareja infectada
La enfermedad puede afectar tanto a hombres como a mujeres, pero los síntomas difieren entre los dos grupos. La infección generalmente no causa síntomas en los hombres y desaparece espontáneamente en unas cuantas semanas. En algunos casos, un hombre podría presentar ardor, prurito o secreción y, ocasionalmente, algunos hombres con tricomoniasis pueden presentar
prostatitis o epididimitis a causa de la infección.
Las mujeres con esta enfermedad presentan prurito y una
secreción vaginal profusa, blancuzca, verdosa o amarillenta y de olor fétido.

VULVOVAGINITIS



Es una inflamación o infección de la vulva y la vagina.


La vulvovaginitis puede afectar a las mujeres de cualquier edad y es muy común. Puede ser causada por bacterias, hongos levaduriformes, virus y otros parásitos; también puede ser producida por algunas enfermedades de transmisión sexual, así como por sustancias químicas variadas que se encuentran en baños de espumas, jabones y perfumes, o igualmente por factores ambientales como una mala higiene y alergenos.
La Candida albicans, que produce infecciones por hongos levaduriformes, es una de las causas más comunes de vulvovaginitis en mujeres de todas las edades. El uso de antibióticos puede conducir a infecciones por estos hongos, ya que destruye las bacterias antimicóticas normales que habitan la vagina. Las infecciones por hongos levaduriformes por lo general producen prurito genital y flujo vaginal blanco y espeso.
Otra causa de vulvovaginitis es la vaginosis bacteriana, una proliferación de cierto tipo de bacterias en la vagina. Esta afección puede provocar un flujo vaginal denso gris y con olor a pescado.
Otra causa común es una enfermedad de transmisión sexual denominada infección por Trichomonas vaginalis, infección que produce prurito genital, olor vaginal y un flujo abundante que puede ser de color amarillo-verdoso o verde.
Los baños de espuma, jabones, anticonceptivos vaginales, aerosoles femeninos y perfumes pueden producir erupciones pruriginosas irritantes en la zona genital, mientras que la ropa apretada o irritante, o aquella que no absorbe la humedad puede causar urticaria.
El tejido irritado es más sensible a la infección que el tejido normal y muchos de los organismos que causan infecciones prosperan en los ambientes que son cálidos, húmedos y oscuros. Todos estos factores no sólo contribuyen a producir la vulvovaginitis, sino que a menudo prolongan el período de recuperación.
La falta de estrógeno en mujeres posmenopáusicas puede producir resequedad vaginal y adelgazamiento de la piel de la vulva y la vagina, lo que también puede exacerbar o producir prurito y ardor genital.
La vulvovaginitis inespecífica (es decir, sin organismo causal ni
irritante identificado) puede ocurrir en cualquier edad, pero se presenta con más frecuencia en niñas antes de la pubertad. Una vez inicia la pubertad, la vagina se hace más ácida, lo que ayuda a evitar las infecciones.
La vulvovaginits inespecífica puede presentarse en niñas con una higiene personal deficiente y se caracteriza por una secreción maloliente de color marrón verdoso y por la irritación de la abertura de los labios y la vagina. Esta afección se asocia con frecuencia con la proliferación de un tipo de bacterias que se encuentra típicamente en las heces, las cuales se propagan en ocasiones desde el recto hasta la zona vaginal al limpiarse de atrás hacia adelante después de ir al baño.
Se debe considerar la posibilidad de que haya existido abuso sexual en aquellas niñas que presenten infecciones inusuales o episodios recurrentes e inexplicables de vulvovaginitis. El organismo Neisseria gonorrheae, que causa la
gonorrea, produce vulvovaginitis gonocócica en las niñas jóvenes. Las jóvenes que presenten una vaginitis con cultivo positivo para gonococos deben ser evaluadas para verificar abuso sexual, ya que la vaginitis gonocócica se considera una enfermedad de transmisión sexual.

SIDA


El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la etapa final y más grave de la infección por VIH, la cual produce daño severo al sistema inmunitario.
De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el SIDA comienza cuando una persona con infección por VIH tiene un conteo de células CD4 (un tipo de célula inmunitaria también denominadas "células T" o "linfocitos T cooperadores") por debajo de 200. También se define por numerosas infecciones oportunistas y cánceres que se presentan en presencia de la infección por VIH.

El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la quinta causa importante de muerte en las personas entre 25 y 44 años de edad en los Estados Unidos. Alrededor de 25 millones de personas en todo el mundo han muerto a causa de esta infección desde el comienzo de la epidemia y 40.3 millones de personas están actualmente viviendo con VIH/SIDA en términos globales.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) causa el SIDA. Este virus ataca al sistema inmunitario y deja al organismo vulnerable a una gran variedad de infecciones y cánceres potencialmente mortales.
Las bacterias comunes, los hongos levaduriformes, los parásitos y los virus que generalmente no provocan enfermedades serias en personas con un sistema inmunitario que funciona normalmente pueden provocar enfermedades mortales en las personas con SIDA.
Se ha encontrado el VIH en saliva, lágrimas, tejido del sistema nervioso, líquido cefalorraquídeo, sangre, semen (incluido el líquido preseminal), flujo vaginal y leche materna. Sin embargo, sólo a través de la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna se presenta el contagio con otras personas.
La transmisión del virus ocurre:
A través del contacto sexual, ya sea oral, vaginal o anal.
Por vía sanguínea, mediante transfusiones (en la actualidad muy poco común en los Estados Unidos) o al compartir agujas.
De la madre al niño. Una mujer embarazada puede transmitir el virus a su feto a través del hecho de compartir la circulación de la sangre o una madre lactante puede transmitirlo a su bebé por la leche.
Hay otros métodos de transmisión poco comunes como una lesión accidental con una aguja, inseminación artificial por un semen donado y a través de trasplantes de órganos.
La infección por VIH no se propaga por contacto casual como un abrazo, por tocar cosas que han sido tocadas con anterioridad por una persona infectada con el virus, ni durante la participación en deportes ni por mosquitos.
No se transmite a las personas que DONAN sangre u órganos. Las personas que donan órganos no entran en contacto directo con los que la reciben. De la misma manera, alguien que dona sangre no tiene contacto con el que la recibe. En todos estos procedimientos se utilizan agujas e instrumentos estériles.
Sin embargo, el VIH se puede transmitir a la persona que RECIBE sangre u órganos de un donante infectado. Es por esto que los bancos de sangre y los programas de donación de órganos hacen exámenes minuciosos a los donantes, la sangre y los tejidos.
Entre los que están en el grupo con mayor riesgo se pueden mencionar:
Aquellos que tienen sexo sin protección
Los compañeros sexuales de personas que participan en actividades de alto riesgo (como el sexo anal)
Los usuarios de drogas intravenosas que comparten las agujas
Los niños nacidos de madres con VIH que no recibieron la terapia para VIH durante el embarazo
Personas que recibieron transfusiones sanguíneas o hemoderivados entre 1977 y 1985 (antes del establecimiento de las evaluaciones estándar para buscar el virus en la sangre).
El SIDA comienza con una infección por VIH. Es posible que las personas infectadas con el VIH no presenten síntomas durante 10 años o más, aunque sí pueden transmitir la infección a otros durante este período asintomático. Entre tanto, si la infección no se detecta y se inicia el tratamiento, el sistema inmunitario se debilita gradualmente y se desarrolla el SIDA..
La infección aguda por VIH progresa con el tiempo a una
infección por VIH asintomática y luego a infección sintomática temprana por VIH. Posteriormente, progresa a SIDA (definido como la infección por VIH muy avanzada con conteo de células T por debajo de 200).
La mayoría de los individuos infectados con el VIH y sin tratamiento desarrollarán el SIDA. Hay un pequeño grupo de pacientes que desarrollan SIDA muy lentamente o que nunca lo desarrollan. A estos individuos se les llama pacientes sin progresión de la enfermedad y muchos parecen tener una diferencia genética que evita que el virus se adhiera a ciertos receptores inmunitarios.


VERRUGAS GENITALES


El virus responsable de las verrugas genitales se llama virus del papiloma humano (VPH), el cual puede producirlas en el pene, la vulva, la uretra, la vagina, el cuello uterino y alrededor del ano.
La infección con el VPH alrededor de los genitales es común, aunque la mayoría de las personas son asintomáticas. No obstante, incluso si la persona NO tiene síntomas, debe recibir tratamiento para evitar complicaciones y la diseminación de la afección a otros.
Existen más de setenta tipos diferentes de VPH. Varios tipos están asociados con verrugas genitales, mientras que otros están asociados con
verrugas comunes o verrugas planas en otros lugares de la piel.
El VPH prolifera sin problema en las áreas genitales húmedas. Las verrugas en las partes genitales externas se reconocen fácilmente, ya que son lesiones levantadas, de coloración carnosa que se pueden presentar solas o en racimos. Si no reciben tratamiento, las verrugas se pueden agrandar rápidamente, tomando una apariencia "similar a una coliflor".
En las mujeres, el VPH puede invadir la vagina y el cuello uterino. Estas verrugas son planas y no son fácilmente visibles sin el uso de procedimientos especiales. Dado que el VPH puede conducir a cambios cancerígenos y
cambios precancerosos en el cuello uterino, es importante que esta afección se diagnostique y se trate. Las citologías vaginales son necesarias para detectar el VPH u otros cambios anormales relacionados con este virus. De otro lado, el hecho de tener el virus del herpes y el VPH dejan a la persona en riesgo particular de sufrir cáncer cervical.
Los siguientes factores ponen a una persona en alto riesgo de desarrollar verrugas genitales y otras complicaciones del VPH:
Tener múltiples compañeros sexuales
Desconocer si alguien con quien se ha tenido una relación sexual tiene una enfermedad de transmisión sexual
Iniciación temprana de la actividad sexual
Consumo de alcohol y tabaco
Estrés y otras infecciones virales (como VIH o herpes) al mismo tiempo
Si un niño presenta verrugas genitales, se debe sospechar abuso sexual como la posible causa.


CLAMIDIA


Es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Clamidia trachomatis.


La infección clamidial es causada por el organismo Clamidia trachomatis y es la enfermedad de transmisión sexual más común en los Estados Unidos. Las personas sexualmente activas y aquellas que tienen múltiples compañeros sexuales son quienes están en mayor riesgo de contraer la enfermedad.
La clamidia se puede adquirir juntamente con la gonorrea y/o la sífilis, por lo que las personas afectadas con una enfermedad de transmisión sexual también se deben examinar con el fin de identificar otras enfermedades del mismo tipo. La clamidia no tratada puede llevar a infección pélvica y esterilidad.
En los hombres, la clamidia puede producir síntomas similares a los de la gonorrea (secreción a través del
pene o el recto, ardor al orinar o al defecar) y además puede causar epididimitis y orquitis. No obstante, es posible que hasta el 25 % de los hombres infectados no presenten síntomas.
Clamidia (femenina): solo cerca del 30% de las mujeres presentan síntomas por clamidia, razón por la cual se hace necesario examinar a las mujeres sexualmente activas para diagnosticar y tratar a aquellas que son asintomáticas, con el fin de disminuir el riesgo de complicaciones. Es posible que las mujeres asintomáticas noten secreciones vaginales, ardor al orinar o dolor abdominal.
La infección clamidial no tratada suele producir
enfermedad inflamatoria pélvica que puede provocar la cicatrización de las trompas de Falopio y generar esterilidad. La cicatrización de las trompas también incrementa las probabilidades de embarazos ectópicos (embarazo tubárico).
Si una mujer se infecta con clamidia mientras está embarazada, la infección puede causar parto prematuro y, además, es posible que el bebé desarrolle
conjuntivitis clamidial (infección ocular) y neumonía clamidial.

GONORREA


Es una enfermedad de transmisión sexual (comúnmente conocida como "purgaciones") causada por la bacteria Neisseria gonorrhea. Es una enfermedad de transmisión sexual (comúnmente conocida como "purgaciones") causada por la bacteria Neisseria gonorrhea.

La gonorrea es una de las enfermedades infecciosas más comunes y la puede adquirir cualquier persona que tenga algún tipo de actividad sexual. La infección se puede diseminar a través de la boca, la vagina, el pene o el ano.
La bacteria prolifera en áreas húmedas y cálidas del cuerpo, incluyendo los conductos que transportan la orina fuera del cuerpo (uretra). En las mujeres, las bacterias se pueden encontrar en las trompas de Falopio, el útero y el cuello uterino. Esta bacteria puede incluso proliferar en los ojos.
Cada estado de los Estados Unidos exige que los médicos le informen al Comité Estatal de Salud (State Board of Health) acerca de cualquier caso de gonorrea diagnosticado. Esto se hace con el fin de garantizar que el paciente reciba los cuidados de control apropiados y que se encuentre y examine a cualquier persona que haya tenido contacto sexual con el paciente.
Más de 700.000 personas en los Estados Unidos contraen gonorrea cada año, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y, en general, es más común en personas de edades entre los 20 y los 24 años.
La gonorrea es más común en las grandes ciudades, áreas citadinas centrales, poblaciones con niveles generales de educación bajos y personas de estrato socioeconómico bajo.
Los factores de riesgo comprenden el hecho de tener múltiples compañeros sexuales, tener un compañero con antecedentes de enfermedades de transmisión sexual y tener relaciones sexuales sin el uso del condón.